Mi historia (Primera parte)

No puedo empezar esta historia sin confesarte algo importante, mientras escribo estoy en una pequeña batalla interna, mi ego vs mi alma. En realidad, no es una gran guerra es solo una serie de desacuerdos que hay entre las áreas de mi SER respecto al hecho de expresar con total tranquilidad y vulnerabilidad una parte tan personal y profunda de mi vida.


Que quiere decir esto, que mi ALMA solo ve este texto como una herramienta mas para cumplir su propósito de motivar y mostrar a las personas que la lean que es posible construir la vida soñada, que vivir en plenitud y con felicidad no es ficción. Por otro lado, mi EGO está diciendo, “esta historia es tuya, no tienen que saberla, no es necesario cambiar lo que ya creen de mí las personas, ¿Para qué correr el riesgo? ¿Y si no les gusta? ¿Y si me rechazan?”


Aunque evidentemente ya sabemos quien esta ganando la partida, quiero decirte que lo que vas a empezar a leer hoy es una historia real, de un ser humano, es mi historia vista desde mi propia perspectiva, por lo tanto te pido según el caso, dos cosas, primero que te pongas en mi lugar y la vivas desde el escrito completamente de manera tal que puedas captar su esencia, y segundo si has participado en alguna de las partes mencionadas y consideras que no concuerda algo, recuerda ver la historia con mente de principiante y disfrutar de la otra versión, la mía.


Este es un resumen de lo que viví, ese proceso que me ha permitido avanzar y especialmente que me llevado a crear Shen Universe. Mi historia completa estará en un libro, así que es muy probable que la puedas conocer en su totalidad más adelante. (Esto me emociona mucho)

Medellin/Colombia 2013: “Estoy esperando el metro, debo ir a mi trabajo, soy arquitecta y tengo bastante responsabilidad sobre mis hombros, hasta ahora estoy conociendo este mundo de la construcción y ya debo entregar proyectos terminados, ¿a que hora?, detesto madrugar. La estación esta repleta de gente, soy la primera en mi fila y estoy justo detrás de la línea amarilla de seguridad. Veo el metro que se aproxima y mi mente me dice “Si das un paso justo ahora, se acaban tus problemas”, mi Alma sabe que no es el camino, pero yo no estoy conectada con mi Alma, la frase me queda sonando.”

Recordar este pequeño fragmento de mi vida es una forma “simple” de resumir el punto en el que estaba, la vida para mi no tenia mucho sentido. No quería vivir y al mismo tiempo tenia muchos sueños por cumplir, la dualidad de mi cotidianidad era insoportable y mi reacción constante era hacer daño, a mí misma y a muchas otras personas en el camino.


En distintas ocasiones, cuando intento recordar cuando fue que empezó esta historia, cuando empecé a tener esa sobra creciendo en mi mente, la depresión, se me hace imposible definirlo, porque cuando reflexiono, soy consciente de que no hubo un detonante preciso, es decir, desde que tengo uso de razón había querido morir ante cualquier situación de la que no tuviese el control, solo que llego un punto en el que ya incluso entraba en mis planes, es decir, era cada vez peor, veía mi muerte como la solución.


El proceso de a lo largo de los años ir reconociendo esa enfermedad que tenía, la depresión, es lo que quiero compartir contigo y especialmente reconocer como me he permitido sanar y trascender.


Desde que tenía 20 años que asistí por primera vez al psicólogo hasta mis 28 años, viví oficialmente deprimida, dormida, triste, vacía, culpable. Esto no quiere decir que no disfrutara de algunos momentos de mi vida, claro que sí, de hecho, viví infinita cantidad de cosas maravillosas, cumplí muchos sueños, compartí con personas espectaculares y crecí en muchos sentidos, pero sufrí mucho también, por cada alegría fueron noches de llanto, de humillación, de dolor, de enfermedad.


Vivía sintiéndome víctima, de todo, de la vida, de la sociedad, de mi pareja, de mis amigos, de los hombres, de las mujeres, yo me sentía un ser incomprendido, al que “todos” le hacían daño. Pero la realidad era y es otra, nadie es victima de nadie, somos victimas de nosotros mismos, de no dar la cara a eso que tenemos dentro, de no cerrar los ojos para ver la realidad.


Tenia diferentes tipos de adicciones, no podía estar sola, necesitaba que siempre alguien me preguntara como estaba y yo muy orgullosa le diría “muy bien, pero…” siempre, era mi constante, vivía una mentira, una falsa felicidad. Nadie, absolutamente nadie de mi entorno sabia lo que realmente pasaba en mi vida, era una experta en fingir, en sonreír de oreja a oreja, armar mil planes y hacer mil cosas para cubrir lo que pasaba, para que me aceptaran, para sentirme “bien”.


Ya sabia yo la capacidad de crear universos completos que tenía, lo lograba, lo hacía a diario, pero no lo hacia por mí, lo hacia para ser cada una de las Saras que necesitaban en mi entorno para “encajar”.

Vivía desde mi Ego, un ego completamente toxico, cero trabajado, vivía perdida, lejos de mi centro, SOREVIVIA…



En febrero de 2018 hubo un evento que me hizo tocar fondo y ya sabes que lo bueno de tocar fondo es que te puedes empujar más fuerte para arriba… (Nos vemos en la segunda parte)


Confieso que tengo delirio de creadora de series y tenia muchas ganas de dejar inconclusa la historia una semanita.


Sara Alarcón


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©2020 Shen Universe por Sara Alarcón